Revista del Centro de Investigación Flamenco Telethusa

Cádiz, junio 2009

© CIFT

Nº2, vol 2: pp 2-7

ISSN: 1989-1628

Artículo de Revisión

Danza y condición física

Alfonso Vargas Macías1

  1. Centro de Investigación Flamenco Telethusa, Cádiz, España.

Email: vargas@flamencoinvestigacion.es

Recibido: 23 enero 2009  Revisado: 16 febrero 2009  Aceptado: 2febrero 2009  Publicado online: 01 junio 2009

Resumen  Con este artículo se pretende justificar la demanda de esfuerzo físico que se realiza en distintas modalidades de danza, para ello se ha revisado una amplia gama de estudios que analizan la condición física de los bailarines. En la mayoría de las variables analizadas los practicantes de danza obtienen mejores resultados que una población estándar pero bastante inferiores que deportistas de la misma edad. En cambio, las demandas físicas de esfuerzo que precisa las diferentes modalidades dancísticas, si son bastante equiparables a las que exigen los deportes de alto nivel. En líneas generales, la preparación física del bailarín no va acorde con las exigencias físicas del baile. Tradicionalmente, la preparación física ha estado supeditada a la preparación técnica. La mayoría de los estudios abogan por una preparación física para los profesionales de la danza haciendo un importante hincapié en el entrenamiento aeróbico.

Palabras Clave  Ballet - Flamenco - Bailes de salón - Condición física - Fuerza – Resistencia aeróbica - Consumo máximo de oxígeno - Frecuencia cardiaca


Abstract  A wide range of articles on physiological and fitness aspects of dance have been studied. Dancers show better results than standard population but worse than athletes of the same age. The physical effort required is similar to both dances and elite sports. Dancer’s physical training is lower than dancing demands because is usually related to technical preparation. Most studies defend a physical dancer training, especially an aerobic training.

Keywords  Ballet - Flamenco dance - Ballroom dancing - Fitness parameters - Muscular strengthAerobic fitness - Maximal oxygen uptake - Herat rate


Introducción

La danza es una manifestación artística, que al igual que el deporte, tiene al cuerpo y al movimiento como instrumento vertebrador. Pero es la parte artística la que prepondera sobre la física, quedando esta relegada a un plano inferior. En este sentido, y a diferencia del ámbito deportivo, la preparación física en la danza no se desarrolla como un entrenamiento independiente sino a través del trabajo técnico y coreográfico. Otra diferencia es que existen muchos menos estudios a nivel fisiológico o biomecánico sobre la actividad física de la danza, no sólo porque los beneficios económicos que generan son muy distintos, sino también por la desconsideración del ámbito de la danza hacia una preparación física desvinculada de la preparación técnica. En el artículo se muestra un amplio espectro de variables relacionadas con la valoración física de bailarines de distintas modalidades, haciendo una mención especial a las vinculadas con la resistencia aeróbica, por considerar a esta como el pilar sobre el que se sustenta la condición física general. A lo largo del artículo se justificar la necesidad de una preparación física específica para los bailarines.

Antecedentes

En este apartado se muestra una recopilación de estudios sobre la fisiología y la condición física de diferentes modalidades de danza. De ellos se muestran los datos más significativos y con valores que permitan ser comparados entre ellos, lo cual resulta complejo pues una misma variable puede ser medida con diferentes pruebas y valoradas con distintas unidades. Los estudios se exponen según su fecha de publicación.

Novak et al.1 fueron uno de los primeros en analizar el consumo máximo de oxígeno (VO2max) en la danza. Tomaron una muestra de 8 bailarinas profesionales con edades comprendidas entre 19 y 29 años y con una media de trabajo semanal de 10 a 15 horas. Para el proceso se analizaron los gases durante una prueba progresiva de esfuerzo realizada en con cinta rodante obteniendo como resultado una media de 41,5 + 6,7 mililitro por minuto y kilogramo (ml·min-1·kg-1).

Otro estudio importante por su extensión e innovación fue el realizado por Cohen et al.2 Realizado con 15 bailarines profesionales del American Ballet Theatre School de Nueva York, 7 hombres y 8 mujeres, cuyas edades estaban comprendidas entre los 20 y 30 años. Inicialmente se sometió a parte de la muestra a un test en una cinta rodante para valorar su VO2max mediante el análisis de gases, obteniendo una media de 48,20 + 3,40 ml·min-1·kg-1 para hombres y 43,73 + 4,32 ml·min-1·kg-1 para las mujeres. También se recopilaron datos referentes a las cargas durantes las sesiones de ballet diferenciando el trabajo por un lado en barra y por otro el de suelo. Con analizadores portátiles de gases midieron qué porcentaje de VO2max se precisaba durante los 28 minutos de duración de los ejercicios de barra, obteniendo una media del 38,3% + 4,0% para hombres y 37,7% + 7,7% para mujeres, además se registraron otros datos como la frecuencia cardiaca media (FC) que fue de 134 + 15 pulsaciones por minuto (p·min-1) en hombres y 117 + 20 p·min-1 en mujeres. A partir de este dato se estimó la frecuencia cardiaca de trabajo (FCT) de 69,3% + 7,6 % para la muestra masculina y 63,4% + 11,0 % para la femenina. Respecto al equivalente metabólico basal (MET) los resultados medios fueron de 5,25 + 0,57 MET’s para los hombres y 4,86 + 0,96 MET’s para las mujeres. La otra parte del estudio analizó el trabajo de centro y suelo, con una duración de 32 minutos sus resultados fueron los siguientes: el porcentaje de VO2max consumido fue de 54,6% + 7,0 % para la muestra masculina y 45,9% + 9,5% para la femenina; la FC media registrada fue de 153 + 11 p·m-1 y 137 + 17 para hombres y mujeres respectivamente; la FCT media estimada fue de 79,5% + 5,6% en hombres y 74,0% + 9,1% en mujeres; finalmente, se registraron 7,52 + 1,18 MET´s para hombres y 5,73 + 1,18 MET’s para mujeres.

Poco después Schantz y Astrand4 llevaron a cabo un estudio con 6 bailarines y 7 bailarinas del Royal Swedish Ballet de Estocolmo. Todos los sujetos eran adultos con una edad media de 28 + 6 años para los chicos y 25 + 8 años para las chicas. Se realizaron dos pruebas de esfuerzo submáximo para calcular con VO2max, una de ellas con cicloergómetro y la otra con tapiz rodante, en ambos casos se analizaron el intercambio de gases. Se obtuvo un valor de VO2max medio de 57 ml·min-1·kg-1 para la muestra masculina 51 ml·min-1·kg-1 para la femenina. Distintas variables fisiológicas fueron analizadas durante las diferentes partes de 6 sesiones de ballet que consistían en ejercicios de barra, centro de intensidad moderada, centro de intensidad alta correspondiente a Allegro y finalmente una variación. Los resultados más significativos corresponden a los de la variación ya que esta parte correspondiente a la coreografía es la que obtuvo valores más altos. El porcentaje medio de VO2 consumido durante la variación se calculó con un analizador de gases portátil y su resultado medio fue un 80% del VO2max para ambos sexos. La concentración media de lactato al final de la variación fue de 10 milimoles (nM).

En otro estudio de Micheli et al.4 se estudiaron 9 bailarinas profesionales con edades comprendidas entre los 21 y 33 años. Realizaron varios test de condición física, entre ellos, se hizo un análisis de gases durante una prueba de esfuerzo progresiva en cinta rodante, obteniéndose una media de VO2max de 41,8 + 1.8 ml·min-1·kg-1. También se realizaron pruebas para valorar la fuerza de las bailarinas de las que se pudieron deducir que no se apreciaba dismetría lateral en pruebas de fuerza de flexo-extensores de rodillas ni de tobillos. En cambio, se encontraron descompensaciones entre ciertos niveles de fuerza, siendo mayor en extremidades inferiores que superiores, en músculos abductores y rotadores externos que en los aductores y rotadores internos, así como en los flexores plantares mucho mayor que los dorsales.

Kuno et al.5 analizaron la fuerza y distintos diámetros musculares de 20 bailarinas profesionales con una edad media de 26,5 + 4.4 años en comparación con los resultados de un grupo control. Salvo en grupos musculares muy solicitados en danza, como los flexores plantares, para el resto de los grupos musculares llegaron a la conclusión de que en valores absolutos no existía una gran diferencia en los resultados de ambos grupos, pero estas diferencias eran más significativas si los resultados se hacían en proporción al peso corporal. En este caso, los resultados del grupo de bailarinas eran mejores que los del grupo control.

Blanksby6 abre el campo de estudio analizando otra modalidad de danza, los bailes de salón. Para ello investigó a 10 parejas profesionales con edades medias de 23,2 + 6,3 años los chicos y 21,8 + 6,0 años las chicas. En primer lugar se sometieron a las parejas a una prueba directa de esfuerzo progresivo para analizar el intercambio gaseoso y determinar el VO2max que fue de 52,5 + 5,2 ml·min-1·kg-1 para los hombres y 42,0 + 4,6 ml·min-1·kg-1 para las mujeres. En segundo lugar, se registró la FC en un simulacro de competición de dos partes de 30 minutos cada una, la primera donde se realizan bailes de salón moderno y en la segunda bailes latinos. Entre ambas partes hubo un descanso de 30 minutos. La FC media durante los bailes de salón moderno fue de 170 p·min-1 para la muestra masculina y de 173 para la femenina. Para los bailes latinos se registró una FC media de 168 p·min-1 para hombres y 177 p·min-1 para las mujeres. En todos los casos la progresión fue ascendiendo a medida que avanzaba el tiempo. A través de esta variable calculó la FCT obteniéndose un resultado para los hombres de 86% + 5 % para los bailes modernos y 8%5 + 7% para los latinos. En el caso de la muestra femenina fue de 88% + 6% para los modernos y 91% + 6% para los latinos. A partir de este dato se determinó indirectamente qué proporción de VO2max se precisaba para los bailes de salón, siendo del 82,3% + 8,0% para los bailes modernos de los hombres y 81,9% + 2,3% para los latinos. En el caso de las mujeres fue de 82,8% + 6,9% y 85,9% + 4,0% para los bailes modernos y latinos respectivamente.

En la línea de los bailes de salón, Vanfraechem y Farinatti7 estudiaron a 6 parejas competidoras con una larga experiencia y otras 6 parejas que se iniciaban en esta danza. El consumo máximo de oxígeno fue calculado de forma indirecta monitorizando la FC durante una prueba de esfuerzo submáxima. Los resultados medios para las parejas experimentadas fue de 46,3 + 2,8 ml·min-1·kg-1 en la muestra masculina y de 34,7 + 3,7 ml·min-1·kg-1 para la femenina. También se registró la FC durante 10 tipos de bailes de salón obteniendo una FC media en el grupo de experimentados de 164,06 p·min-1 en los hombres y 161 p·min-1 en las mujeres.

Koutedakis et al.8 valoraron la importancia del descanso, variable poco sistematizada en el trabajo físico del bailarín de clásico. Estudió una muestra de 17 bailarinas profesionales con una edad media de 27,1 + 1,4 años. Para determinar las ventajas del descanso realizaron distintas pruebas de condición física antes del inicio de dicho período, justo después de 6 semanas de descanso y finalmente tras 2 meses del reinicio de la actividad. Todos los parámetros medidos, flexibilidad, porcentaje de grasa corporal, capacidad aeróbica y anaeróbica, mejoraron después del tiempo de descanso respecto a la primera evaluación. Tras 2-3 meses reiniciada la actividad la gran mayoría de las variables también presentaban nuevas mejoras en los parámetros analizados. Se realizó una prueba progresiva sobre cinta rodante que analizaba el intercambio los gases para valorar el VO2max. Los resultados medios obtenidos fueron de 41,2 + 8,5 ml·min-1·kg-1 al final del período de trabajo; 45,2 + 7,1 ml·min-1·kg-1 al acabar el período de descanso y 48,4 + 6,8 ml·min-1·kg-1 un par de meses tras el reinicio de la actividad.

El VO2max también fue analizado en ballet clásico por Baldari9 comparando los resultados con un grupo de practicantes de gimnasia rítmica y un grupo control. El cálculo se realizó mediante una prueba directa de carácter progresivo sobre cinta rodante, tomándose muestras del intercambio gaseoso. Todas las participantes eran adolescentes con una media de edad de 14 años. Los resultados obtenidos para las bailarinas fueron 30,5 +-3,1 mlkgmin, siendo ligeramente menores que el de las gimnastas pero algo mayor que del grupo control.

Uno de los primeros estudios sobre las cargas del baile flamenco fue el realizado por Pederssen et al.10 con una muestra de 4 bailaores y 7 bailaoras profesionales de flamenco, cuya media de edad era de 28,45 años. Se calculó el VO2max analizando el intercambio de gases en una prueba de esfuerzo progresiva sobre la cinta rodante. Obtuvieron unos valores medios de 51,63 ml·min-1·kg-1 para los hombres y de 38,78 ml·min-1·kg-1 para las mujeres.

Ballesta y Vera11 analizaron durante 5 sesiones de danza clásica a una muestra de 7 bailarinas de 15,31 + 1,48 años de edad. La FC media durante la sesión fue de 151 p·min-1.

Oreb12 realizó un estudio con bailarinas profesionales del Nacional Ballet Ensemble y del Nacional Folk Dance Ensemble (Croacia). La muestra fue de 30 bailarinas de clásico, con una media de 30,7 + 8,3 años y 21 de Folk, con una edad media de 32,9 + 8,3 años. Se obtuvieron resultados de diferentes test que valoraban la flexibilidad, fuerza y capacidad aeróbica entre otros. Todos los resultados eran mejores que los obtenidos por una población croata media del mismo intervalo de edad. Cabe destacar los valores del consumo máximo de oxígeno obtenidos, siendo de 50,22 + 12,6 ml·min-1·kg-1 para el grupo de ballet y de 37,62 + 5,04 ml·min-1·kg-1 para el de Folk.

Vargas13 en otro estudio realizado en el baile flamenco, estudió una muestra de 6 bailaores y 11 bailaoras profesionales de flamenco, con edades media de 25,36 + 7,41 años para la muestra masculina y de 25,83 + 7,41 para la femenina. A través de la FC de una prueba indirecta de esfuerzo determinó el VO2max, cuya valor medio para los chicos fue de 48,05 +10,45 ml·min-1·kg-1 y 36,99 + 3,17 ml·min-1·kg-1 para las chicas. Además realizó distintas pruebas de condición física para valorar la fuerza y velocidad de los bailaores de flamenco, en todas se obtuvieron resultados bastantes inferiores a poblaciones deportivas del mismo sexo. Igualmente se valoró la flexibilidad de distintos grupos musculares no apreciándose dismetrías significativas entre ambas extremidades, pero sí acortamientos musculares en flexores plantares, cuadriceps, psoas ilíaco, y rotadores internos de caderas. A través del registro de la FC durante el baile flamenco se determinaron las cargas internas, con una FC media de 154,93 + 12,23 p·min-1 y una FCT media del 81,29% + 7,93% para la muestra masculina. En la femenina la FC media fue de 158,57 + 12,89 p·min-1 y la FCT media de 81,86% + 6,47%. A través de estos parámetros se determinó el porcentaje de VO2max consumido que fue de 71,49% + 10,78% para los bailaores y 72,20% + 8,70% para las bailaoras. Además se analizaron las cargas externas de los bailes, determinándose que en el caso de la muestra masculina, el 35,92% + 6,10% del tiempo se hacía una actividad suave, el 41,76% + 3’88% una actividad intensa y durante un 22,32% + 4,58% un esfuerzo extremadamente intenso. En el caso de la muestra femenina los resultados fueron de 40,51% + 8,63% para el tiempo dedicado al esfuerzo ligero, 38,38% + 6,94% para el intenso y 21,11% + 8,47% de tiempo realizando esfuerzo extremadamente intenso.

Discusión


Condición física en bailarines

Resistencia aeróbica y consumo máximo de oxígeno

A diferencia del ámbito deportivo, los profesionales de la danza no realizan un entrenamiento independiente de la resistencia, sino que se pretende conseguir a través del trabajo técnico y coreográfico. Es por ello que la capacidad aeróbica de los bailarines no mejora simultáneamente con la condición física general14 como ocurre con la flexibilidad y la fuerza. De hecho, la mayoría de estudios realizados para valorar la capacidad aeróbica de los bailarines han tenido resultados muy bajos.

El VO2max es el índice más usado para medir la resistencia aeróbica de un sujeto, y representa el volumen máximo de oxígeno capaz de ser utilizado por el organismo durante una actividad física cualquiera. Este valor da una referencia sobre el valor en el que el consumo de oxígeno no puede subir más y se estabiliza a pesar del aumento de la intensidad del ejercicio. Este dato proporciona una descripción cuantitativa de la capacidad del sujeto para producir la energía de forma aeróbica.15,16

La forma directa de obtenerlo es usando un analizador de gases que medirá la máxima cantidad de oxígeno consumida durante una prueba de esfuerzo que normalmente tienen una intensidad progresiva de carácter submáximo. Debido a que el medidor de gases es un instrumento muy sofisticado también suele recurrirse a pruebas de esfuerzo indirectas para valorar el VO2max. En estos test de condición física se realiza una prueba de esfuerzo registrándose una variable como puede ser la frecuencia cardiaca, el tiempo desempleado en la prueba o la distancia recorrida ente otros. Mediante unas tablas de correspondencia ya preestablecidas se determina el valor del VO2max correspondiente al resultado obtenido. Los valores medios de VO2max para una población estándar son de unos 45,8 ml·min-1·kg-1 para los chicos y de 35,1 ml·min-1·kg-1 para las chicas.17


Fig. 1
Resultados de los test de valoración del consumo máximo de oxígeno en bailarines y deportistas

Si comparamos, en la mayoría de estudios sobre el VO2max en danza se aprecia resultados ligeramente superiores a los estimados para una población normal, salvo en el caso de estudios cuya muestra son adolescentes, que por su edad tienden a tener valores inferiores a adultos9. En cambio, si se comparan los valores de los practicantes de danza con profesionales de modalidades deportivas de carácter acíclico (baloncesto o fútbol) estos resultados tienden a ser menores18,19. La comparación con deportes acíclicos es la más acertada pues su ritmo de ejecución, al igual que la danza, no es continuo y está sometido a diferentes intensidades. Respecto a deportes de carácter cíclico y constante donde el componente aeróbico es la base, como ocurre con el triatlón20, la diferencia se hace mucho más patente. El hecho de no realizar un entrenamiento aeróbico sistematizado es la principal causa de estos resultados tan bajos,2,13,14 a pesar de la gran carga de ensayos entre los bailarines, la intensidad de las mismas no es la idónea para el desarrollo de la capacidad aeróbica ya que no es un ejercicio continuo, en el que, normalmente, la FC está por debajo del umbral mínimo o sobrepasa el umbral límite de entrenamiento. Otra posible razón viene determinada por la prueba para valorar el VO2max. La más usada es la cinta rodante. La carrera no es un gesto motriz propio de la danza por lo que los bailarines no la realizan de forma natural ni fluida y quizás su gasto energético sea mayor. Es por ello que en los estudios que en lugar de la cinta rodante usan el cicloergómetro los resultados obtenidos en VO2max son mejores3. Otro aspecto que puede condicionar el bajo nivel aeróbico, es debido, a que en danza no suelen sistematizarse los períodos de descanso, por lo que no se da tiempo para que el organismo asimile las cargas de trabajo y se produzca una sobrecompensación16,21, Koutedakis et al. demostraron que tras un período inusual de descanso los bailarines mejoraban sustancialmente su capacidad aeróbica.

Entre los estudios analizados algunos sí registran valores buenos de VO2max, por ejemplo, en Schantz y Astrand, debido quizás al uso del cilocergómetro como instrumento de valoración. En esta línea Oreb también obtiene buenos resultados para la muestra femenina de ballet clásico, no así para la de Folk. Pederssen también obtiene buenos resultados para la muestra masculina, apreciándose mucha diferencia con la femenina. Esto podría estar motivado por el reducido número de la muestra (4 sujetos masculinos) y porque 2 de esos sujetos inusualmente compaginaban el baile con un entrenamiento de carácter aeróbico.

Fuerza

Aunque el trabajo de la fuerza si tiene una pequeña parcela en la danza, suele carecer de una sistematización apropiada. Es muy común entre los profesionales recurrir a técnicas como pilates o fendelkrais para el trabajo de la fuerza, el inconveniente es que estas técnicas no son suficientes como entrenamiento de la fuerza, ya que las cargas con las que se trabajan no son lo suficientemente intensa como para producir grandes mejoras en esta cualidad21. Por el contrario, sí son recomendables para una mejora de la corrección postural.

Pero a pesar de no ser usual una sistematización del entrenamiento de la fuerza en danza, en pruebas de fuerza realizada con profesionales de ballet clásico no se apreciaron dismetrías laterales en flexo-extensores de rodillas ni de tobillos. En cambio, se encontraron descompensaciones entre ciertos niveles de fuerza, siendo mayor en extremidades inferiores que superiores, en músculos abductores y rotadores externos que en los aductores y rotadores internos, así como en los flexores plantares mucho mayor que los dorsales4. Estas descompensaciones vienen derivadas por la técnica en dehors (rotación externa de caderas) propia del ballet, agravadas por el hecho de que tienden a desarrollar mucho la flexibilidad de los aductores. Es importante reflexionar sobre la descompensación entre los flexores dorsales y plantares ya que estas pueden originar tendinitis en pie y tobillo22.

Comparando diferentes modalidades de danza se ha observado que los profesionales de danza moderna muestran mejores resultados de fuerza que los de ballet clásico, pero ambos muestran peores resultados que deportistas de la misma edad14.. En este sentido, también se ha registrado que bailaoras de flamenco obtienen mejores resultados en fuerza de flexores de tronco que bailarinas de clásica, y ambas a su vez peores que deportistas13,23.

El hecho de que bailarines obtengan menores niveles de fuerza que deportistas no sólo es debido a que no realizan un entrenamiento sistematizado de la fuerza, sino que esto se ve acrecentado porque las pruebas de valoración de la fuerza son más acordes a patrones motrices familiares para deportistas y no son específicas para las distintas modalidades de danza.13


Movilidad articular y flexibilidad

La movilidad articular y flexibilidad son una de las cualidades físicas más trabajadas en el ámbito de la danza, pero al igual que la resistencia y la fuerza van asociadas al aprendizaje técnico y no suelen tener una sistematización acorde a los principios de las teorías del entrenamiento. Debido a ello, y a pesar de que buenos niveles de flexibilidad están asociados normalmente a la prevención de lesiones, es significativo que un número considerable de lesiones en ballet ocurre durante ejercicios de estiramientos24. Otro aspecto curioso, es que en personas sedentarias y atletas, las mujeres manifiestan mayor flexibilidad que los hombres pero en profesionales del ballet clásico ambos sexos obtienen resultados similares14,25.

Comparando distintas modalidades de danza, se aprecia que las bailarinas de clásico poseen mayores niveles de extensibilidad isquiosural que las de danza española, y a su vez estas superiores a una población normal26. Respecto a la flexo-extensión de tronco ocurre algo similar, las bailarinas de clásico obtienen mejores niveles que bailarinas de folk12 y danza española26, y estas a su vez mayores que una población normal. Igualmente también las bailarinas manifiestan mayor grado de movilidad en la abducción y rotación externa de caderas que las no bailarinas4.

Pero las adaptaciones de la flexibilidad al baile no son siempre positivas, en el baile flamenco aprecia acortamientos musculares entre sus practicantes, principalmente de los flexores plantares, cuadriceps, psoas ilíaco, y rotadores internos de cadera, provocados por la altura del tacón de baile y porque los rangos de desplazamiento del zapateado son muy cortos13.


Análisis de las cargas internas en la danza

El análisis de las cargas internas hacen referencia a los parámetros que determinan las exigencias fisiológicas de esfuerzo de una determinada actividad física27. Su registro se realiza de forma directa durante el ejercicio con instrumentos como frecuencímetros o analizadores de gases entre otros, aunque algunos también se pueden determinar indirectamente a través de cálculos internos. Los indicadores que determinan las cargas internas nos permitirá cuantificar la cantidad y tipo de esfuerzo que precisa una actividad, así como compararlas con las intensidades de ejercicios extremadamente diferentes.

Frecuencia cardiaca

Estudios realizados sobre la FC en distintas danzas, demuestran que el trabajo cardiovascular es bastante considerable y totalmente equiparable al que realizan modalidades deportivas de élite28,29. En este sentido, cualquier actividad física cuya FC media supera los 150 p·min-1 se puede considerara como extremadamente dura30. En la Fig. 2 vemos que salvo los ejercicios en barra y centro del clásico2,11 todos los estudios muestran altos registros de FC. Los valores más altos corresponden a los Bailes de Salón6, aunque puede ser debido a que en este estudio se simulaba una competición con una duración de 30 minutos, tiempo que sobrepasa la media de los otros trabajos. Podemos apreciar que estas altas demandas de esfuerzo cardiovascular no están acorde ni con la capacidad aeróbica de los bailarines ni con la práctica ausencia de entrenamiento aeróbico. Pensamos que una actividad física que exige un nivel cardiovascular tan considerable debería de reforzarse con un entrenamiento aeróbico que mejore la eficiencia del organismo durante el baile


Fig. 2
FC en distintas modalidades de danza y deportes acíclicos


Frecuencia cardiaca de trabajo

La FCT es la proporción que en determinado momento se tiene de la FC respecto a la frecuencia cardiaca máxima que es capaz de desarrollar el individuo13. Nos da una referencia menos relativa que la FC ya que reduce las variaciones debida a la edad y el sexo. Si observamos la Fig. 3 ocurre algo similar al apartado anterior, salvo para los ejercicios de barra de clásico, en el resto se obtienen resultados bastante intensos, similares a las FCT de deportes acíclicos de alto nivel29, 31,32. Además se aprecia que tienden a equilibrarse los resultados de ambos sexos.


Fig. 3
FCT en distintas modalidades de danza y deportes acíclicos


Consumo de oxígeno durante la danza

Para valorar la capacidad cardiovascular en la danza también se ha recurrido al oxígeno utilizado durante la danza, expresado como el tanto por ciento de VO2max consumido. Cómo puede apreciarse en la gráfica 4, ocurre como en los apartados anteriores, las demandas de oxígeno para practicar danza son similares a las que se precisa para realizar deportes acíclicos de alto nivel.33,34,35


Fig. 4
Consumo de oxígeno en distintas modalidades de danza y deportes acíclicos


Equivalente metabólico basal

El gasto energético durante una actividad puede ser valorado también a partir del equivalente metabólico basal o MET, que se define como la cantidad mínima necesaria de oxígeno para satisfacer las funciones metabólicas del organismo y equivale a 3,5 ml·kg-1·min-1. Al igual que en las variables anteriores, los valores son bastante altos y similares a los obtenidos en deportes de carácter acíclico36.


Fig 5
Equivalente metabólico basal en distintas modalidades de danza, actividades varias y deportes acíclicos


Análisis de las cargas externas en la danza

El estudio de las cargas externas en una actividad física son cuantificable a través de la observación y se realizan mediante un registro directo in situ o bien mediante grabaciones de video27. Son parámetros propios para cada deporte o actividad y hacen referencia a los kilómetros recorridos, tiempos en los que se mantienen diferentes intensidades de carreras o velocidad que alcanza un balón entre otros. Al igual que las cargas internas, estos datos dan también una referencia sobre el esfuerzo que precisa un ejercicio. En el ámbito de la danza hay muy pocos estudios, hasta donde tenemos conocimiento sólo tenemos constancia de una investigación realizada en el baile flamenco13. En el se cuantificaba el tiempo que durante un baile se zapateaba a velocidad lenta, rápida y excesivamente rápida. En la gráfica 6 se aprecia que los tiempos que se dedican a estas velocidades son similares en ambos sexos y similares a los tiempos en los que los jugadores de baloncesto corren despacio, rápido y muy rápido. Una vez más se aprecia la similitud de esfuerzo entre la danza y deportes de carácter acíclico de alto nivel.


Fig. 6
Análisis de las cargas externas en el baile flamenco y baloncesto


Conclusiones

En la danza la preparación física siempre ha estado subordinada a la preparación técnica. Pensamos que el entrenamiento de la condición física del bailarín debe tener presencia por sí misma, sin que ello suponga un detrimento del trabajo técnico. Más bien todo lo contrario porque optimizaría el tiempo de trabajo, disminuyendo el esfuerzo desarrollado durante los ensayos y actuaciones. Esto a su vez reduciría las horas de trabajo, ya que al estar más sistematizado se conseguirían objetivos en menos tiempo. Y también ayudaría a reducir y prevenir lesiones, mejorando con ello la calidad de vida personal y profesional de los bailarines.

A lo largo del artículo ha quedado justificado que las demandas de esfuerzo de las distintas modalidades de danza son equiparables a las de deportes de alto nivel, por lo que la preparación física en la danza es una necesidad imperiosa. Pero es muy importante que este entrenamiento esté siempre acorde a la modalidad de danza, paralelo a sus exigencias técnicas, ni subordinado como hasta ahora ni tampoco en disonancia con ella. Por ejemplo, para el trabajo aeróbico no es aconsejable recurrir a la carrera, ya que el patrón que exige no tiene correlación ninguna con la danza y su mejora cardiovascular podría acarrear lesiones por sobrecargas y contracturas. En este sentido algunos estudios aconsejan la natación ya que se ha apreciado que bailarines que han estado nadando para rehabilitar alguna lesión mejoraron su capacidad aeróbica14. Pero esta actividad tampoco sería muy aconsejable porque al entrenarse en un medio con una gravedad distinta, el desarrollo muscular de la natación no es igual que el de la danza y esto podría implicar nuevas lesiones. En cambio el trabajo de larga duración con bicicleta, máquinas elípticas o patines no tendría las contraindicaciones de la carrera o la natación. El inconveniente es que estos patrones motrices no tienen nada que ver con los de la danza, por eso nuestra propuesta es que se recurra a la propia danza para el trabajo aeróbico. Para entrenar su resistencia aeróbica se debería determinar para cada individuo en qué intervalo de FC debería bailar y durante qué tiempo. Con la ayuda de un pulsómetro se marcaría la FC umbral o mínima y la FC límite o máxima, y con este instrumento se controlaría la intensidad de baile al igual que los deportistas hacen con la carrera o la bicicleta.

Para el entrenamiento de la fuerza se debe tender a usar gestos técnicos propios de cada danza37, bien trabajando con bandas, gomas elásticas o pesas, según sea la naturaleza del movimiento. En función del tipo de fuerza que se quiera desarrollar y ciclos de entrenamientos programados, se variarán las repeticiones, series e intensidades de la goma o pesas. Para favorecer la transferencia se puede realizar las sesiones de fuerza antes que la de los ensayos16. Es muy importante que se minimicen los desequilibrios musculares entre músculos agonistas-antagonistas, y entre mismos músculos de ambos hemicuerpos, ya que estas descompensaciones junto a bajos niveles de fuerza son causa de lesiones14.

Respecto a la flexibilidad y movilidad articular, a pesar de ser la condición física más presente en la danza tampoco suele ser entrenada de forma sistemática sino que básicamente se desarrolla de forma activa ó pasiva. La primera simplemente con la repetición de las técnicas propias de la danza, principalmente en el clásico y contemporáneo, con el riesgo de adoptar posiciones que sobrepasen los límites articulares sobre todo a nivel vertebral. La forma pasiva se suele desarrollar manteniendo posiciones de gran amplitud articular durante un determinado período de tiempo, con el riesgo de provocar lesiones por la inestabilidad que produce un exceso de movilidad en la articulación. Para evitar estas situaciones de riesgo sería recomendable recurrir a ejercicios de estiramientos combinados con ejercicios de fuerza como son las técnicas de facilitación neuromuscular propioceptiva, o streching bien con el método de Sölveborn o Linköping16,21. Es importante que periódicamente se realicen entrenamientos de flexibilidad y movilidad articulares dirigidos a aquellos grupos musculares que manifiestan acortamientos o bien desequilibrios entre agonistas-antagonistas así como entre mismos músculos del otro hemicuerpo.

Al igual que a la fisioterapia se le va concediendo poco a poco un lugar en la danza, las ciencias de la actividad física y el deporte así como sus profesionales, deberían gozar de la misma oportunidad. En primer lugar porque son los únicos profesionales con formación para programar un entrenamiento que sistematice la preparación física de los bailarines. En segundo porque tras una lesión diagnosticada y curada por el facultativo médico, así como rehabilitada por el fisioterapeuta, es tiempo del rehabilitador físico que se encargará de poner a punto todas las estructuras anatómicas y capacidades fisiológicas para hacer frente a una actividad física de alto nivel como es la danza. Y en tercer lugar, porque con una buena condición física se evitarían muchas de las lesiones que padecen los bailarines.

Referencias bibliográficas

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